Esto lo escribí para un juego particular... no es de lo más habitual. Pero también es mío.
El abismo frente a mis pies, como un acantilado de piedras blancas desde el que saltar, con un mar de coches al fondo, deseando que me estrelle contra olas de asfalto azul oscuro, casi negro.
Una botella en mi mano apenas vacía y pensando como he podido llegar hasta aquí, como fui capaz de llegar tan lejos por ti. Solo tengo ganas de saltar, de ahuyentar todos mis problemas acabando estampado contra el cemento de las calles de Madrid.
Pienso que podría bajarme de esta cornisa, donde mis pies apenas se sujetan por el litro de whisky que me he bebido, pero no tengo dinero para coger el autobús y volver a casa, ni tampoco una casa a la que volver para coger dinero e ir a buscarte con un ramo de rosas y mil palabras para ti.
Así que la mejor salida es saltar, es acabar con este caminar lento, tortuoso y de martirio. Pero no me atrevo, porque aunque soy un cobarde, esta vez no salto por otro motivo. No salto porque prefiero seguir ese camino, prefiero vivir en la jodida miseria de no verte más, mientras me drogo cada noche y busco entre las piernas de otras motivos para olvidarte.
---------------------
Me voy cruzando con caras jóvenes, apenas disfrazadas, cada uno con su ritual y su especie. Algunos van fumando droga y me miran extrañados. Ellos toman drogas para ser más felices, yo solo para hundirme más y más. No saben que entre lo uno y lo otro, solo hay un evento, quizás un minuto, en el que todo se rompe y dejas de meterte tu tiro con ella para metértelo por ella. En el que dejas de reírte mientras que pidas una copa más para llorar lágrimas secas mientras te arrastras por la barra babeando los vasos.
En la calle hay ambiente, el entretiempo del otoño hace que algunas chicas lleven las faldas aún muy cortas mientras que otras sudan bajo sus abrigos nuevos. Aún así ni siquiera las veo, mis ojos vidriosos solo buscan la botella o la calle exacta en la que vive mi camello. Antes, alguna me habría provocado una leve erección, ahora solo veo muñecas idiotas pintadas como payasos, todas de uniforme.
Por mis palabras hay quien diría q tengo cincuenta años y quizá mi mujer murió de cáncer, pero no. Ni yo llego a los treinta, ni ella tampoco esta muerta, la muy puta. Mi amada, triste, desolada y enamorada puta.
-------------------------
Cuando la conocí acababa de terminar el verano y las palabras nacían tan secas de mi boca como perdida estaba su mirada en nuestro pequeña universidad.
Ella entró en aquella habitación temerosa, oculta entre un remolino de amigas que la protegían de solo Dios sabe que. En cuanto la vi, pensé que nadie podía interponerse en mi camino. Extrañamente, en tan solo diez segundos, me vi yendo con ella al cine, después follándonos en mi habitación, un instante después pidiéndole matrimonio, acompañado acto seguido de la ceremonia, nuestro primer hijo, nosotros persiguiéndole detrás de la bicicleta, envejeciendo juntos, besándola en su lecho de muerte y después llevándole flores a su tumba... y al final yaciendo juntos, para siempre. Eso pensé, sin ni siquiera darme cuenta que la miraba tan absorto como si fuera a sacarle cada hueso de su cuerpo mientras me bebía su sangre.
Entonces yo no era el que soy ahora, no bebía enganchado a una botella y drogándome para olvidar todo lo que aquí escribo, más bien era la antítesis de eso. Era un ratón de biblioteca, era un difunto adolescente que vivía pegado a sus libros, su ordenador y sus pajas. Salía y entraba por las puertas de la universidad sin conocer a nadie, si
Oh one more drink and then I'll go But there's one more thing I've got to know Does he take you places that I don't? What happened to the story that we wrote?
Before I Fall to Pieces, Razorlight.
Estoy enganchado a esta canción... y por algún motivo, precedia ayer lo que iba a pasar anoche y hoy cuenta lo que pasó ayer.
Espero que os guste, el video es un punto.
Carlos.
P.S.: Estos Ubetenses... jajajaja... Hacia tiempo que no me reía tantisimo.
Aún sigo sin ser tío... así que tengo que entretenerme con otras cosas... Hoy pruebo un nuevo sistema para que leáis cosas que escribo, es casí como una manera de autoeditarme digitalmente.
Para estrenarme en esta historia, he decidido publicar una cosa que escribí el otro día y que alguién que me lee mucho, que me lee desde el principio me ha dicho que es de lo mejor que he hecho, así que aquí lo tenéis, lo comparto con vosotros.
Un abrazo,
Carlos.
P.S.: Felicidades a Dani Garcia por su Estrella Michelin para el Calima... y a mi, por la pequeña parte, ínfima, que me toca por haber estado allí este verano de prácticas.