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CruceDeCaminos

Sabado Por La Tarde

Suena Moby en iTunes, caras B de Play y estoy como hipnotizado.

Hace tanto calor que me duele la cabeza. El aire es pesado en mi habitación, como si estuviera hecho de alguna aleación de plomo.

Ahora es Wet Wet Wet, quien charla desde los altavoces... "Julia Dice"... Julia debería de decir:

Que haces en casa a estas horas.

Porque no vives.

Porque intentas leer tres libros a la vez.

Bebe agua, idiota; te vas a deshidratar.

Deja de pensar en ella, deja de desear que vuelva de donde está.

No podrás recordar lo que hacías hace un año.

Deja de aburrirte. Levantate y anda. "Wake Up & Walk".

Deja de pensar como compusó Bono "With or Without you".

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"y es una historia que te podría aburrir pero que no tienes que escuchar, me dijo ella"
Las Reglas de la Atracción. Bret Easton Ellis.

P.S.: ¿Acaso se puede empezar mejor una novela? ¿Acaso se puede hacer una declaración de intenciones mejor?

Teje Que Te Teje...

Hola a tod@s!!

Hace tiempo que no escribo sobre ningún film, así que ya toca ¿no?

El caso es que el jueves estuve viendo Spiderman 2. Así que voy comentar un poquillo acerca de ella, aunque sin destriparla, porque la peli tiene algunos puntillos de intriga y sorpresa.

Para empezar esta muy bien y eso que a mi la primera no me gusto mucho... La primera parte estaba bien solo cuando no había acción, El Duende Verde era un malo irrisorio y la acción una pena. Además cuando Spiderman surcaba Nueva York dando saltos tenía unos efectos especiales (hechos por ordenador) bastante malos.

Bueno, esto no ha cambiado mucho... en la segunda parte siguen siendo un poco malos y se nota excesivamente que debajo del disfraz hay ceros y unos, pero no carne. A pesar de todo, algunos momentos son espectaculares, eso sin duda.

Pero lo mejor de la película es cuando la acción se traslada a otra parte, cuando se baja el tono y se conversa... los personajes hablan entre ellos, las escenas entre Peter y MJ... hay es donde esta lo mejor.

Bueno, que os la recomiendo, pero tampoco corraís al cine a verla.

Un saludo,

Carlos.

P.S.: Como veis, no os he destripado nada... no odiais cuando leeis una critica de un libro o una peli y os la cuentan toda menos el final?

Segundo Cruce. Alicia

Segundo Cruce, Alicia

La chica del pelo Stil de grain, se quedó mirando, por un último momento antes de cruzar, los ojos del pintor. Johann no sabe nada de ella. Circula por su mismo barrio pero quizás solo este allí de paso. Belleza desconocida, que quizás algún día se vea representada en el lienzo de un cuadro o la roca moldeada por unas duras manos, endurecidas por el disolvente y la pintura.

Alicia. La llamaré Alicia.

Va absorta en sus pensamientos, se fija en el pavimento, en las pequeñas esquirlas de alquitrán que lo forman, veteado por las líneas blancas que conforman el paso. El borde de la acera es azul, pero esta desgastado. Piensa en los miles de tacones de señora que han pisado el azul, en los zapatos de hombre elegantes o rotos, en las zapatillas de deporte de los niños, las ruedas de bicicleta o los carritos de bebe, que han logrado hacer parecer ese tono de azul petróleo en una mezcla grisácea de matices.

Se llena la cabeza de apuntes absurdos. No para de pensar en cosas así; en porqué las papeleras son de esa forma o porqué los bancos de otra. Todo para no enfrentarse a la verdad. Para no tener que sufrir con el horrible hecho de que su padre se está muriendo de cáncer. A pesar de que lo intenta, la realidad acaba por asaltarle sus circuitos neuronales. Abre el bolso. Sabe lo que se avecina y aunque ya está empezando a brillar los tonos rojizos del crepúsculo, se pone las gafas de sol. Mecanismo de defensa. No quiere que nadie la vea llorar.

De nuevo intenta distraer su cabeza. Recuerda a ese chico que hace un momento caminaba de frente hacía ella. Tenía pinta de extranjero e iba con una ropa sucia, una especie de bata manchada de pintura. Por algún motivo le ha llamado la atención. Ha sido hace solo un momento, quizás siga cerca. Indisimuladamente mira hacía atrás, pero no lo ve.

...Quizás debería volver hacía atrás a buscarlo. Parecía guapo y se te ha quedado mirando. No seas tonta, seguro que miraba otra cosa. Además, mira lo sucio que iba. A lo mejor es pintor. Si, de brocha gorda. Pero mírate, niña estúpida, tu pensando en un desconocido mientras que tu padre está en un hospital...

Una lágrima recorre la mejilla de Alicia. Rueda en un tono, que si nuestro pintor hubiera podido ver, no hubiera sabido describir, las sales que contiene la hacen brillar y reflejar un prisma de los tonos marrones de la piel subyacente. Termina de surcar la cara de la chica y cae al vacío. Si ella caminara más aprisa hubiera muerto al chocar con su propia ropa, pero cae hasta llegar a tocar el suelo. Se desvanece al contacto con la caliente roca rosa que da forma a una baldosa. Inmediatamente después, la sandalia que calza Alicia le pasa por encima. Pero no es la primera, ni tampoco la última que se derramará en esos días.

Poco a poco, los ojos azules que solo unos minutos atrás había contemplado el pintor, se van llenando del bendito líquido que siempre acaba por desenmascarar nuestros sentimientos. Alicia no aguanta más, siente un guante de acero que le oprime dentro de su caja torácica. Es como si la intentaran aplastar el corazón pero con la lentitud de un sádico que quiere hacerla sufrir al máximo. Busca un asiento o un árbol, algo a lo que asirse. Se apoya en una farola. Con su mano abierta acaricia el metal que la sostiene, es una aleación extraña, puede que hojalata con algo de aluminio o acero. Está pulida y a través de las lágrimas, Alicia puede contemplar como está compuesta por manchas variadas, con un camuflaje urbano.

No pasa mucha gente por allí. Alicia intenta recuperar la compostura y a duras penas lo consigue. Con los ojos ya secos, observa que alguien la mira desde la acera que se sitúa al otro lado de la calle. Es el pintor. Fijamente la contempla, con una extraña mezcla de sorpresa por verse descubierto, de satisfacción porque ella le devuelve la mirada y de preocupación por el estado de la chica.

...Porqué me seguirá. No será un maniaco o algo así. Seguro que es un obseso. No digas tonterías, mira con que dulzura te mira...

La mirada de ambos se conecta. Se cruza un rayo invisible entre los dos, pero ninguno lo sabe a ciencia cierta. Alicia se quita las gafas de sol.

En ese instante pasa un adolescente en una bicicleta a toda velocidad. La magia peligra, la conexión parece perderse por la distracción... pero no, ambos se mantienen en su constante punto de vista.

La bicicleta del chico parece de carreras, de esas antiguas que teníamos cuando niños, sin marchas, ni platos o piñones. Vuela sobre esas pequeñas moléculas negras y asfálticas.

Continuará...

¿Eres un Tigre?

¿Eres un Tigre?

Aquí os dejo la letrilla de una canción muy chula. Es de Marlango, el grupo encabezado por Leonor Watling.La canción es "It´s All Rigth", que seguro que habréis oido pero no escuchado, con atención....

"Tigers know their stripes,
tigers know their game,
but we are all so busy thinking people look at us
we miss the miracle in their eyes.

Tigers also do a little act
when they know they are being checked out,
but you are not being studied,
no, you are not being judged,
there is no BBC crew waiting for you to screw.

So come on and do your little dance,
do your little dance for me,
there´s everything you need to do, a little dance for me!

There is choreography in traffic jams,
a weird poetry in people walking by,
there is music in the streets,
harmony in machines,
there´s every thing I need to do, a little dance for me.

So come on and do your little dance,
do your little dance for me,
there´s everything you need to do, a little dance for me!!

And tigers also stop at traffic lights"

Y ahora en español... Traducción rápida, ya sabeis:

"Los tigres conocen sus rayas,
los tigres conocen su juego,
pero todos nosotros estamos tan preocupados pensando que la gente nos mira
que nos perdemos el milagro que hay ante nuestros ojos.

Los tigres también hacen pequeños actos
cuando saben que están siendo observados,
pero tu no estás siendo estudiado,
no, tu no estás siendo juzgado,
no hay ningún equipo de la BBC esperando a que folles.

Entonces ven y haz tu pequeño baile para mi
haz tu pequeño baile,
aquí es todo lo que necesitas hacer, un pequeño baile para mi.

Hay una coreografia en los atascos de tráfico,
una extraña poesía en la gente caminando,
hay música en las calles,
harmonia en las máquinas,
aquí es todo lo que necesitas hacer, un pequeño baile para mi.

Entonces ven y haz tu pequeño baile para mi
haz tu pequeño baile,
aquí es todo lo que necesitas hacer, un pequeño baile para mi.

Y los tigres también paran en los semáforos."

Espero que os guste, un saludo.

Carlos.

P.S.: La respuesta es si, el resto del disco es igual de bueno.

Primer Cruce, Johann

Primer Cruce, Johann

Primer Cruce, Johann

La persiana esta prácticamente cerrada, es barata, de plástico. Mi casa es vieja, tiene más de veinte años y los cerramientos son pobres. El quicio de la ventana es metálico, de aluminio, pero está mal hecho, en verano entra el calor y en invierno, el frío. Me asomo por ella, pero solo veo el edificio de enfrente. Los agujeritos que dejan pasar algo más que aire, pero poco menos que luz no me dejan ver la calle.

Salgo al salón y me asomo a la terraza... busco un conejillo de indias.

Ahí va. Camina a paso ligero. Es alto y extranjero. Rubio, nórdico o inglés. Tendrá treinta y tantos. Johann. Se parece a Cruyff cuando jugaba en el Barça. Decido su destino.

...Mierda son las ocho menos cuarto ya. Como no me de prisa me van a cerrar la papelería. Ya me he recorrido todo el puto pueblo y en ninguna de las papelerías abiertas tienen óleo color blanco. ¿En que clase de papelería no tienen óleo color blanco? ...

Johann camina por una avenida cargada de coches en doble fila y gente que pasea tan absorta como él en sus propios pensamientos. Necesita ese blanco para el cuadro que está pintando. Alguien podría pensar que es maniático pero se encuentra tremendamente inspirado y acabado con el blanco. Un blanco para rellenar nubes, para mezclar pasteles, para pintar nieve, para brillo a las olas, para refrendar la perfección de las paredes estrechas de la mente surrealista de su pintura.

Nadie lo observa a pesar de que ha salido de casa sin ni siquiera haberse quitado la bata que usa para pintar y que está manchada por miles de fragmentos multicolores, propuestos por pinceles limpios o por manchas que alguna vez intentaron llegar a formar parte de una obra de arte. Llega a la última papelería que queda libre. Es la que está más lejos de su casa pero donde otra vez ha encontrado lo que necesitaba.

- Hola, ¡Buenas tardes!
- Buenas tardes, que quería, estamos a punto de cerrar.- El dueño maneja una cara adusta. En verano, las papelerías no tienen mucho negocio, no hay niños que vayan a por cuadernos o libros para la escuela.
- Bueno, esperaba que ustedes tuvieran óleo blanco.- Y añadió – Me he recorrido todas las papelerías del pueblo.
- Aquí si tenemos, debería de haber venido antes.

El dependiente se internó en la tienda y se puso a rebuscar entre estantes de materiales.
- ¿Cuántos tubos desea? – Preguntó.
- Todos los que tengan.

Al cabo de un momento volvió. Entre las manos traía tres pequeños tubos de pintura blanca al óleo.

- Solo le quedan esos.
- Si, son Pebeo y salen a dos euros el tubo.
- No son muy allá.- Opinó, bajo la inquisidora mirada del papelero. - Está bien, no tengo más remedio que llevármelos.

Johann pagó y salió un poco más tranquilo. Los tres botecitos metálicos con un tapón de plástico, que contenía la bolsa de papel de la papelería, no le iban a dar para mucho, pero menos era nada. Ahora no corría de camino a casa.

La textura del papel era acariciada por sus manos cuando se cruzó con una chica. Era delgada y con la piel tostada por el sol. Era Rembrandt Burnt Sienna Nº 411, ese era el marrón de su piel. Y sus ojos eran Cerulean Blue 534 y su pelo Stil de grain yellow 251.

...La pintaré. Sí, la pintaré. Rápido, rápido fíjate en ella. Que no se te olvide. Es preciosa. Deberías proponerle pintarla. No....

La chica se dio la vuelta y cambió de dirección. Johann esperaba cruzarse con ella en el paso de peatones, pero la chica dio un giro inesperado y cruzó de calle. Pero justo antes de hacerlo, sus miradas se cruzaron.

Continuara...

Infectado por VIH, no me importa...

Un año más, cuando nos encontramos en las cercanías del Día Mundial Contra El SIDA, bien sea anteriormente o posteriormente, nos asaltan datos e informaciones.

Hace algunos años, los actores lucían sus lacitos rojos en los Oscars, o se dedicaban a hacer fiestas benéficas, pero ya ha decaído de sus y nuestras reivindicaciones. En el primer mundo puedes vivir con SIDA, más allá de los prejuicios aún existentes. Si tienes SIDA, lo más probable es que fueras heroinómano o seas maricón, así seguimos pensando. Pero bueno, afortunadamente, la mayoría sabemos que no te puedes contagiar de una manera fácil y lo dejamos pasar. Aún así, muchos lo ocultan, porque la ausencia de síntomas que les produce la triple terapia combinada, les ayuda a hacerlo y a no tener que dar explicaciones.

Ese es el panorama, en el mundo desarrollado: si tienes SIDA, no estás muerto. Por el contrario, en África subsahariana, América Latina, India u otros países pobres asiáticos, si tienes SIDA, estás muerto.

Muerto en vida, ¿Qué te parecería vivir así?

¿Y que sucede con los niños?

Con los niveles de infección de VIH en aumento y con la incurable enfermedad que causa la muerte en un periodo de 10 años sin tratamiento, en torno a 18,4 millones de niños habrán perdido al menos a uno de sus progenitores para el 2010, según un documento de UNICEF publicado en la XV Conferencia Internacional del SIDA.

De los quince millones en todo el mundo, cerca de 12 millones se encuentran sólo en el África subsahariana. Es importante apuntar que la epidemia del SIDA, que ya ha matado a 20 millones de personas en el mundo y ha infectado a otras 38 millones.
La mayor parte de la conferencia del SIDA que comenzó el domingo se ha centrado en el dinero, en avanzar en el acceso universal de fármacos para alargar la vida de los infectados por el mortal virus, y en discutir sobre si la abstinencia es mejor o no que los preservativos para prevenir nuevas infecciones. Pero los defensores de los niños denuncian que la difícil situación de los huérfanos y los indefensos niños no están recibiendo la atención que merecen dentro de las medidas globales en la lucha contra el SIDA.
Nos olvidamos de los huérfanos, de los infectados y de los que presumiblemente se infectarán en el futuro. Las cifras de las que ya hablamos son genocidas; un genocidio que esta ocurriendo en el patio trasero de nuestras casas y que no hacemos nada para evitar porque no lo sentimos. Las industrias farmacéuticas no liberan las patentes para el tercer mundo y son las principales responsables de lo que está sucediendo. Sabemos que con los combinados retrovirales muchas de esas muertes se podrían evitar o postergar para cronificar la enfermedad. ¿A que estamos esperando?

Vitaminas Nuevas...

Por Christina Rosseti

CANCIÓN

"Cuando muera, amor mío,
no cantes triste por mí;
no plantes rosas en torno mío
ni cipreses cerca de mí:
sé la verde hierba que me cubra,
de lluvia y rocío mojada;
y si me quieres recordar, recuerda,
y si no, que sea olvidada.

Las sombras ya no he de ver,
la lluvia no he de sentir;
ni al ruiseñor he de oír
cantar, como con padecer:
y soñando en un tiempo crepuscular
que no tiene alba ni ocaso,
recordaré, acaso,
y si no, preferiré olvidar."

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Espero que os guste. Es triste, hubiera estado bien para la carta de despedida de Elena, ¿Verdad?

Un saludo,

Carlos.

Segunda Parte Y Final. Una Herida Nunca Cerrada

Segunda Parte Y Final. Una Herida Nunca Cerrada

Elena se asomó a la ventana y vio que era Alberto quien la llamaba desde la calle, sin hacer ruido, para que nadie se enterara. Abrió la ventana lentamente. Alberto solo estuvo allí unos segundos, los necesarios para decirle, “a las diez estaré aquí para llevarte conmigo”.
El resto de la hora, Elena la pasó dando vueltas por la habitación pensando en esas ocho palabras. A donde la llevaría. Se fugarían. Ella deseaba marcharse de allí a cualquier precio. No deseaba que en cualquier momento la llevaran de nuevo a una clínica alejándola de nuevo de todo lo que más quería.

Un par de años atrás la habían arrebatado su infancia, su paso de niña a mujer o de mujer a niña. Y había permanecido allí demasiado tiempo, borrando de su mente todo y a todos los que la habían rodeado, con la escasa excepción de sus padres. Ante la duda, cogió una mochila vieja y ligeramente ajada por uno de sus lados y metió en ella un poco de ropa. Y se sentó en la cama para esperar.

La madre de Elena estaba preocupada. No entendía porque de repente, su hija había tornado en rebeldía. Pensaba que ella ya era consciente de lo que le suponía dejar de tomar la medicación. Mientras que cortaba lechuga, haciéndola pedacitos y pagando con ella sus frustraciones. A los diez minutos, casi cuando estaba terminando de preparar la ensalada y comenzaba a preparar unas croquetas, llegó su marido a casa.

Ni siquiera un beso, lo primero que le dijo la madre de Elena al padre de la muchacha es que ésta no se había tomado la medicación esa mañana. El padre de la chica, no se preocupo mucho a diferencia de la madre y lo achacó a solo un olvido. Desde que la chica había vuelto de la clínica no había sucedido, así que consideró que no era un motivo muy importante de preocupaciones. Para él, era mucho más importante sus problemas laborales que las visicitudes u olvidos de su hija adolescente en vacaciones, por muy enferma que estuviera. La quería pero ahora no era el momento. Como muchos padres de su generación solo comenzaban a mostrarse asustados por su familia cuando el problema o la enfermedad les salpicaba al explotar.

Arriba la niña-mujer esperaba a su amor, como una Julieta moderna aunque sin ama y sin veneno.

A las nueve de la noche, la llamaron a cenar, aunque el cosquilleo en el estomago de lo que Alberto la estuviera preparando o a donde la fuera a llevar, la impidió comer algo más que un bocado. Su madre la reprochó de nuevo su olvido durante la cena, pero esto solo hizo más que reafirmar el comportamiento de Elena de no volverse a tomar más aquella droga.

Tan rápido como terminó de comer, volvió a la habitación para observar la ventana de Alberto que desde que lo hubiera visto esta tarde por última vez, permanecía sin movimiento, opaca a los últimos rayos rosados de sol. A veces parece que el cielo se tiñera de sangre al anochecer o al amanecer, como un cruel vaticinio de lo que ha ocurrido u ocurrirá durante el día o la noche.

La madre de Elena salió a tirar la basura de la cena y a la puerta de su casa se encontró con Alberto. Éste ya se dirigía a la ventana de ella, porque aunque faltaba algo más de veinte minutos para las diez, no podía aguantar ni un minuto más sin ella.

La madre de Alberto le saludó y luego le interrogó hábilmente sobre lo que habían estado haciendo ambos esa tarde. Alberto desde luego no le contó todo lo que pasaba a partes iguales por su cabeza o corazón, decidió simplemente contarle una media verdad, decirle que habían estado poniéndose al día en su amistad infantil. La madre de Elena tenía miedo. Tenía miedo a que su hija volviera a recaer por cualquier motivo, la consideraba demasiado frágil como para tener amigos y mucho menos novios, la consideraba frágil para divertirse o para hacer cualquier cosa más allá de los muros de su casa. Hacía tiempo que aquella urbanización iba a representar los mismos muros que anteriormente había representando la clínica para la chica y ahora ningún adolescente iba a echar a perder sus planes.

Así que la madre de Elena le contó la verdad de los últimos dos años. Le narró con todo lujo de detalles como la chica sufría una enfermedad mental, era bipolar. Era maníaco – depresiva. Aquellas palabras resonaron en la mente de Alberto para hacer el efecto que la madre de Elena deseaba. Provocarle miedo a la locura. Levantar en él todos los prejuicios que la mayoría de la gente tiene hacía estas enfermedades, hacerle salir corriendo. El chico escucho el relato detallado de cómo Elena había sufrido su primer ataque maníaco la noche de aquel día que él la había dibujado con tanto sentimiento sobre el césped de un atardecer.

La madre de Elena en seguida supo que sus simples palabras reales y efectivas habían conseguido su objetivo. Lo vio dibujado en la cara del muchacho que se marchó sin pensar en las consecuencias hacía la que sería por última noche la habitación de su infancia.

Elena en la soledad de su habitación esperaba. Dibujaba palabras sobre el techo de su cuarto, escribía dibujos en su mente y oía música de cualquier tipo para hacer llegar antes la hora de reencontrarse aunque fuera por un minuto con Alberto, pero a las doce y media de la noche se quedó dormida. Una tristeza infinita la movió hasta las ínfulas del sueño. El litio ya había dejado de hacer efecto en sus neuronas para aquel momento, en que sus ojos verdes se cerraron.

Alberto se alejó de la madre de Elena con el miedo en el cuerpo y cuando llegó a su cuarto, ni siquiera encendió la luz, porque no quería que Elena lo viera. Pas horas en la cama, pensando y dándole vueltas a la mente, a todo lo que la madre de Elena le había contado y a todo lo que había sentido desde entonces.

A medida que la noche fue pasando lo que en un principio había sido miedo fue tornándose en valor. Quizás por muchos motivos, porque los primeros son inconscientes o quizás porque solo somos verdaderamente valientes cuando aún tenemos algo de niños, pero Alberto tomó la decisión de acudir a la ventana de Elena. Aquella misma noche, con algunas horas de retraso se reencontraría con ella, porque a la mañana siguiente se marcharía y tenía que convencerla para seguir viéndose allá donde estuvieran. Y si estaba enferma, que importaba cual fuera la enfermedad, él cuidaría de ella.

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De nuevo, una piedrecilla tras otra golpeó la ventana de Elena hasta que esta se levantó a abrirla. Ella no podía creerlo. Allí estaba él, debajo de su balcón bajo la luz de las estrellas y la luna azulada. Le pidió que bajara y ella sin pensarlo dos veces aceptó. La euforia la embargaba.

Se escaparon de los muros de la urbanización como dos escapistas antiguos y jóvenes. Ambos se refugiaron en la inmensidad de una noche clara y de verano. Cruzaron la carretera y caminaron hasta la playa y allí hablaron, se besaron, se prometieron amor eterno, se bañaron desnudos en la noche, descubrieron el sexo, se quedaron dormidos, notaron la húmeda arena caliente sobre su espalda, despertaron y vieron amanecer juntos.

A las seis de la mañana, Alberto despertó y suavemente le acarició la mejilla a la chica que estaba entre sus brazos. De nuevo el rojo teñía nubes y pedazos de aire entrelazado. El sol ya aparecía entre el horizonte de agua salada. Tenemos que marchar a casa, si no descubrirán que no hemos pasado la noche allí. Ojala pudiéramos quedarnos aquí eternamente. Ese beso selló la noche de amor más sincera y tierna que aquella playa había vivido jamás.

A los pocos minutos llegaron al jardín que separaba sus casas. Su último beso fue cómplice pero poco pasional comparado con todos aquellos que se habían proporcionado mutuamente durante la noche. Quedaron que el iría a despedirse antes de marcharse con la mudanza y que luego hablarían para volver a quedar en verse juntos. Mientras que durara el verano no tendrían mayores problemas, convinieron el estaba libre para poder visitarla cuando quisiera. Antes de marcharse, Alberto le dijo unas pocas palabras: “Quiero que sepas que lo sé todo, me lo contó tu madre y no me importa porque quiero estar junto a ti siempre”.

Elena entró en su casa. Mirando a Alberto marcharse y cruzar el jardín se apresuró a subir a su cama, no quería que la pillaran. Absorta en sus pensamientos de amor, solo pensaba en estar con Alberto le costara lo que le costara, y volvería a tomarse las pastillas porqué debía mantenerse sana para disfrutar de todo lo que él la ofrecía. Al pasar por la cocina, observó sobre la encimera el bizcocho que hacía ya casi veinticuatro horas había preparado.

Entonces el odio. Ya era tarde para los propósitos de enmienda.

A la mañana siguiente, Alberto intentó despedirse de Elena antes de marcharse con el último camión de mudanzas pero en su casa no había nadie. Llamó a todas las puertas, observó las ventanas en busca de algún movimiento pero sus esfuerzos fueron infructuosos.

Pasaron cinco días antes de que Alberto volviera a tener noticias de Elena. El primer día que tuvo oportunidad regresó a la casa de ella para intentar averiguar porque no había estado esperándole después de todo lo que habían compartido esa noche.

De nuevo no encontró respuesta en los timbres o en la sombras de las ventanas. Solo la vecina que vivía junto a Elena le proporcionó la realidad.

Según había llegado hasta sus oídos, la chica se había vuelto loca la mañana de algunos días atrás y había intentado matar a sus padres, al parecer después de aquello la habían internado en una clínica de nuevo. Sus padres no aparecían mucho por casa desde entonces.

Alberto no lo podía creer e inmediatamente todas las palabras de la madre de Elena rebotaron dentro del cráneo del chico. E igualmente rebotaron sus propias palabras justo antes de despedirse. El pánico le inundó, rebosó todos sus poros y le hizo desmayarse ante aquella señora chismosa.

Cuando despertó solo reconocía la cara de su madre junto a un par de personas vestidas con bata blanca. Entonces su madre le contó todo lo sucedido. Después de que se desmayara, la vecina se había puesto en contacto con ella, mientras que a él lo trasladaban al hospital. Su madre, durante la espera a que se despertará había logrado contactar con la madre de Elena y está le había contado todo lo sucedido.

Elena había muerto. Se había suicidado. La mañana después a que él la dejara en la puerta de su casa, ella había sufrido un ataque maníaco y había atacado a sus padres, al parecer de los médicos porque la falta de medicación continuada le había provocado un sentimiento de odio e ira hacia ellos. La chica había cocinado un bizcocho el día anterior para sus padres y al ver que sus padres no lo habían probado despertó en ella algún mecanismo cerebral que le llevó a atacarlos con un cuchillo, totalmente fuera de si. Afortunadamente, lograron controlarla entre los dos y llevarla a la clínica donde había estado los últimos años para que le proporcionaran un tratamiento de urgencia.

Hasta ayer la chica había permanecido sedad y tranquila, pero esta mañana la han encontrado en la bañera de su habitación desangrada.

Alberto comenzó a llorar sin consuelo a los brazos de su madre. Nunca simples palabras le habían hecho tanto dolor. Nunca el instrumento del que se había valido para decirle a Elena las cosas más bellas, le habían proporcionado un sufrimiento igual y jamás olvidaría.

Al día siguiente llegó a casa aún desolado pero sin rastro de porque se había desmayado. Sentía culpa y desidia por vivir. Por la tarde, su madre le subió una carta. “La madre de Elena ha venido a traerte esto, pero no a querido verte”.

“Querido Alberto,

De nuevo me encuentro en la clínica que me hizo separarme de ti cuando éramos niños. Mi enfermedad me ha llevado hasta aquí y temo que aunque tú me esperes, o llegáramos a estar juntos en cualquier punto del futuro, nuestra vida no sería más que un infierno.

Por eso, he decidido no seguir con mi vida, porque no soporto un minuto más sin estar a tu lado ni tampoco soportaría hacerte daño alguna vez como casi he hecho con mis padres.

Te quiere y te querrá siempre haya donde estés.
Elena”

Aquella herida jamás se me cerró y desde entonces al igual que cuando era niño, la intentaba dibujar una y otra vez, con el recuerdo fresco de mi mente, pero solo conseguía borrones. Las palabras eran el único vehiculo para cerrarla y hacerla cicatrizar. Ahora creo que empiezo a conseguirlo.

FIN.

Me Gustaba Cuando Hablabas...

Hoy quiero hacer una recomendación... en la FNAC, que es una cadena de grandes almacenes y tiendas donde se vende cultura en gran medida. Bueno mi recomendación no es hacia la tienda, que la mayoria de la gente que vive en Madrid o Barcelona conoce, sino en una de sus promociones.

Este verano, comprando dos libros de la editorial DeBolsillo te regalan un tercer libro de relatos. Esta es la recomendación. El libro solo lo podreís conseguir allí y de esta manera. Y realmente merece la pena. Son todo relatos de amor en verano, doce más concretamente. Los autores son: Dylan Thomas, Katherine Mansfield, Hermann Hesse, Italo Calvino, Julio Cortázar, Marguerite Yourcenar, Alfredo Bryce Echenique, Isak Dinesen, Arthur Schnitzler, Robert Musil, William Faulkner y Vladimir Nabokov. Fantasticos autores todos.

Así que ya sabeís, comprando dos libros de esta editorial, algunos muy buenos... (hay libros de Coetze, Marquez, etc...) y gastandote más o menos veinte euros tendreís todo esto.

Y a los que no tengaís un FNAC en vuestra ciudad, podeís comprarlo a través de internet, en fnac.es.

Carlos.

P.S.: De verdad, merece la pena.

P.P.S.: Ya falta menos para que cuelgue el final de la historia de "Una Vida en Treinta Días". Permanecer atentos.

Me Gusta Cuando Callas...

Hola a tod@s!!

En estos días se esta celebrando el centenario del nacimiento del poeta más grande del siglo XX. Todos sabemos versos de memoria, "...porque estas como ausente", "Puedo escribir los versos más tristes esta noche"...

...pero yo quiero quedarme con otra faceta de su vida, del final de su vida. Porque no se si todos sabreís que poco tiempo antes de morir, fue Pablo Neruda quien encabazaba la lista del Partido Comunista que ganó las elecciones en Chile, el posteriormente renunciaria para dejar en su puesto a Salvador Allende... el resto creo que es bien conocido.

Quizás, si Pablo no hubiera renunciado, los EEUU probablemente no se hubieran atrevido a apoyar el golpe de estado de Pinochet. Y si no lo hubieran apoyado no habia llegado a ningun lado, eso es seguro... porque la responsabilidad de los EEUU en este asunto es maxima, al igual que del resto de golpes de estado de America Latina en la década de los setenta. Pero ahora nadie se acuerda de ese otro Once de Septiembre.

Así, el poeta más grande del siglo XX, murió viendo como saqueaban su casa en Isla Negra y llorando en una ambulancia porque habían matado a Allende y a otros muchos de sus camaradas, con sus sueños de un mundo mejor rotos y con el dolor de la impotencia.

No os lo perdonaré, no os lo perdonaremos.

Carlos.

P.S.: Recordar esto cuando el proximo 11 de Septiembre todo se llene de barras y estrellas.

Vamos A Dar Caña A Matas

Hola a tod@s!!

Bueno, aqui estamos otra vez, para dar un poquito de caña...

...Resulta que el año pasado, el Presidente de la Comunidad Balear, Jaume Matas y siete personas más relacionadas con su gobierno o gabinete viajaron al partido que enfrentaba al Mallorca con el Spartak de Moscu; Son típicos estos viajes de placer y/o negocios personales entre los políticos con la excusa de promocionar el turismo. Vamos a ver el futbol, nos echamos una juerguita, hacemos negocios con la mafia rusa y decimos que vamos a promocionar las Islitas del Mediterraneo...

... Me gustaría saber que promoción le hace falta a Baleares en Rusia, como si no estuvieran ya lo suficientemente masificadas, pero bueno.

El caso es que la comitiva de este señor (no sabemos, aún, si tomo parte en ello) decidió irse a un garito de putas (seamos francos, ya somos todos mayorcitos aquí), dicho garito llamado Rasputin (siempre me ha fascinado la capacidad artistica de los chulos y madames para poner nombres a sus puticlubs, tienen más capacidad de Marketing que muchos publicistas).

El bienllamado Club Rasputin, ofrece en su publicidad (al parecer es muy conocido) servicios como "Encadena a una esclava en la cruz" o cosas por el estilo. Bueno, a mi me parece bien que el Sr. Matas o sus acompañantes tengan gustos sexuales diversos y creativos, pero lo que me parece un poco peor es que paguen los gastos con el dinero de los contribuyentes. Si, porque el precio de las siete entradas que compró o comprarón, las cargaron a los gastos de la comunidad para los viajes de representación. Encima de perro, apaleao...

Es curioso, pero el número de entradas coincide con el del número de participantes en el viaje. El Sr. Matas dice que se quedó en el Hotel, al igual que otros de sus acompañantes. Mientras que solo ha dimitido una persona por el asunto, que si reconoció estar en el club, pero que se niega a decir quien estuvo con el (Cabeza de Turco, ¿quizás?). El problema no es si estuvieron allí o no... esto solo es un problema para sus señoras. Nuestro problema es que cargaran gastos personales a las cuentas que todos pagamos (porque no os olvideís, los impuestos se pagan estatalmente y luego este, los reparte entre las comunidades, así que los pagamos todos). da igual que fueran putas (aunque el aspecto moral también sea discutible) o que fueran abrigos de visón para sus esposas.

Pensando en lo de los abrigos de visón... no habría sido mala idea señor Matas, ¿Verdad? Sobretodo ahora, para calmar la tempestad.

Bueno, no nos escandalicemos... total, la noticia será obviada de los medios de comunicación del lado del PP, porque ¿para que van a tener criterio propio?

Y sobre este señor, que hemos de esperar de él... ha achacado todo a la mala suerte... ha sido "mala suerte" que esas entradas se cargaran a las cuentas de la Comunidad Balear, ha sido "mala suerte" que votaran los muertos en las elecciones (Y luego decimos de Bush en Florida), ha sido "mala suerte" que los informes de la oposición llegaran por correo electrónico a su grupo parlamentario (WaterGate?)...

Que vamos a esperar.

Carlos.

Romperse En Pedazos

Romperse En Pedazos

Romperse en mil pedazos,
cayendo por el acantilado de mi mente.
Intentando saber, intentando querer,
a donde pertenezco.

Se fuerte, huye de los problemas,
me decían.
Sin lugar a donde ir, ni a donde mirar,
odio mis sentimientos.

Perdiendo la fe en mi mismo,
recordando mi hogar.
Dejandome llevar por la confusión,
volviendo a ti.

Juntos.

Carta Abierta al Sr. Aznar (y II)

Hola a tod@s de nuevo!!

Hace algún tiempo ya le escribí una carta abierta al Sr. Aznar después de que publicara un artículo en el periódico ABC, podeís encotrarla entre los artículos de "Asuntos Internos". Anteayer el Sr. Aznar volvió a saltar a la palestra desde ese balcón para vociferar que sea creado, que no es más que la Fundación FAES. Parece ser que las gambas del convite de su nieto le han dado fuerzas renovadas para arremeter contra todo lo que votamos los españoles el pasado mes de marzo. Este pobre hombre, no en el sentido literal, aún no se ha dado cuenta de que perdió las elecciones del pasado mes de marzo porque estabamos cansados de este Mini-yo de Franco.

Las cosas que dicen son más o menos las mismas de siempre, las mismas que ha mantenido durante tanto tiempo. Ya cansa. Podía irse a su casa con su "Botella"... y dejar trabajar al gobierno de España, tragarse sus mentiras y hacer una autoreflexión moral de que es lo que hizo mal y lo que hizo muy mal.

Por lo demás, no voy a dedicarme a contestar cosas que ya hice antes. El verano es para descansar y el curso político ha sido demasiado intenso este año.

Carlos.

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Hola a tod@s!!

Despúes de mis dudas existenciales de este fin de semana y que ayer no pude escribir en el weblog porque cada día me surgen cosas nuevas que me impiden hacerlo y además de que no se cuando me voy a marchar de vacaciones, pues he decidido suspender temporalmente el relato de "Una Vida en 30 Días", para escribir una segunda parte donde contar todo lo que pasa hasta el final. Me costará algunos días pero espero terminarlo pronto y con una calidad decente.

Un saludo a todos,

Carlos.

Hora SEIS, en el Sexto Día. La Medicación

La Medicación.

Finalmente, separaron sus labios. El beso podría haber sido eterno, pero en algún momento es necesario hablar para estropear con palabras el intento de explicación mutuo.

- Te...

- No hables, no digas nada. Dijo Elena.

Bajaron del árbol y se cogieron de la mano. Instintivamente fueron caminando de nuevo hacia sus casas. A aquel jardín donde se alumbró la pintura que todo este tiempo después los había hecho conocer por primera vez el amor.

Cuando llegaron a los jardines junto a la piscina, encontraron a la madre de Elena hablando con el socorrista. Interrogándole ciertamente.

- Dios por ahí, apareces. Dijo su madre elevando ligeramente la voz.

- Tranquila, no pasa nada.

- ¿Cómo que no pasa nada? – Mientras subía el volumen un poco más. – Tengo que hablar contigo inmediatamente, así que entra en casa.

- Pero mama, ahora estoy con Alberto, llevamos mucho tiempo...

- ¡Entra en casa!

Elena salió corriendo y entro en su casa, seguida por su madre. Alberto se quedó solo, observando como en solo unos minutos todo parecía cambiar. El volvió a su casa también. Y subió a su habitación, cogiendo sus pinturas para intentar retratar a su chica.

Las voces de una y de otra se oían a través de los muros. Muchas palabras se dijeron... Porque no te has tomado las pastillas esta mañana. No sabes lo preocupada que estaba. Se me olvidó. Siempre se te olvidan. No, no es cierto, es la primera vez. Es por tu bien. Si no las tomas recaerás. Volverás a tener ataques. Lo siento. Se me olvidó. Por favor, déjame salir. No, no puedo. Vete a tu cuarto.

Elena subió las escaleras y se tumbó en la cama, recordando el beso que le había dado Alberto. Miró por la ventana y allí estaba él. Al otro lado del jardín, en su pequeña habitación desde donde le había intuido vigilarla.
La saludó y le mostró lo que estaba haciendo, era una pintura de ambos en el árbol. Besándose. Él colocó la acuarela sobre la ventana y ella no pudo contemplar lo que hacía, pero al momento, en otra hoja de su bloc, pudo ver lo que había escrito.

Te quiero.

Llamaron a la puerta. Era la madre de Elena. Toma aquí tienes las pastillas. Hasta antes de acostarme no me tocan aún son solo las siete, mama. Ya, pero acabo de llamar a la clínica y me han dicho que si te has olvidado las de esta mañana, entonces que adelantes la toma de la noche para compensar. Está bien.

Elena tomó el vaso de agua y se metió las pastillas en la boca. Su madre desapareció por la puerta y Elena se volvió para ver si Alberto seguía al otro lado, pero había desaparecido. Sintió una ligera punzada y decidió escupir las dos pastillas que acababa de tomar y que aún conservaba en la boca. Esa mañana se le habían olvidado y sabía que había sido por algo, que ese simple hecho le había valido para volver a recordar a Alberto, para volver a sentirse como una niña y para que le dieran su primer beso.

Entonces, una piedra golpeó contra su ventana...

Dudas Existenciales...

Hola a tod@s!!

Tengo unas dudas,... durante los fines de semana bajan notablemente las visitas a la pagina, asi que he decidido que los capitulos de "Una Vida en 30 Días" solo los voy a publicar entre semana.

Por otro lado, alguna de la gente que lo sigue, no va a poder hacerlo de manera continuada, asi que os propongo que si quereís escribo la historia hasta el final (necesitaré unos días para ello) y la publico... aunque solo haré si lo preferis antes de que siga colgandola como lo venía haciendo hasta ahora.

Un saludo!

Carlos.

P.S.: Espero vuestras sugerencias.

Adios, Mr. Kurtz

Adios, Mr. Kurtz

Hola!

Estoy un poco triste... se ha muerto Marlon Brando, el actor más grande de la historia del cine. No ha habido nadie como él, no creo que lo haya en el futuro.

Adios Padrino, Adios Don Vito, Adios General Kurtz, Adios último Tango, Adios Tranvia...

Te echaremos de menos. Adios, Genio.

Carlos.

P.S.:Esperemos que este en algun lugar mejor que este que le ha tratado tan mal.

Perdón por el Retraso

Hola!

Perdón por el retraso en publicar hoy la continuación del relato, espero que a Susana le de tiempo a verlo antes de las dos...

...es que me acoste muy tarde anoche y me he levantado muy temprano, así que cuando he llegado a casa a las ocho, pues me he ido a dormir un ratito y se me ha ido la hora.

Un saludo,

Carlos.

Hora CINCO, en el quinto día. El Primer Beso

El Primer Beso.

La veía caminar junto a él. Llevaba un vestido de lino, ligeramente mojado por el bañador. Elena llevaba en la mano el dibujo y repetía lo que solo unos momentos antes había hecho Alberto, pasaba sus dedos por el contorno del carboncillo. Un torrente de recuerdes le recorría su mente, que feliz había sido hasta aquel momento.

Por detrás de las casas, iban caminando por el césped hasta que llegaron al viejo árbol. Habían pasado miles de horas allí. Subidos ambos a las ramas, hablando, diciéndose tonterías y gastándose bromas, jugando, mirando las nubes o las estrellas. Parecía que hubieran pasado un millón de años.

- Me ayudas a subir.

- Claro. Espera.

Y acomodándose junto al árbol Alberto ayudo a Elena a subir, aunque aquello fue algo más que subir a un árbol, fue volver a la niñez. A esa niñez que ni siquiera habían abandonado del todo todavía. Una niñez de moratones en las rodillas y pegatinas en los brazos, de chucherías y juegos en la calle.

Se sentaron en la misma rama que los había sostenido por última vez, cuando Alberto le había propuesto a Elena dibujarla.

- Te echaba tanto de menos. Pensaba que te habías olvidado de mí.

- La verdad es que nunca he dejado de pensar en ti. Sobretodo desde que volviste.

- El dibujo es precioso. A medida que veníamos hacia aquí me he ido acordando de todo. Es curioso lo que nos hace olvidar el paso del tiempo.

- Si.

- ¿Por qué no has vuelto a hablarme hasta hoy? ¿Precisamente ahora que te vas a vivir a otro lugar?

- Verás... –Las rodillas le temblaban y no sabía que decir, no encontraba el valor, ni la fuerza necesarias.

Elena le pasó la mano por el pelo. Ella no sabía mucho de salir con chicos, ni tampoco de besarse y otras cosas así. Pero sabía que ese dibujo significaba algo y el camino hasta el árbol le había hecho pensar. Recordar las veces que lo había visto al otro lado de la ventana. Además le conocía desde siempre y ahora que había vuelto a estar junto a él, sabía lo que le pasaba por la cabeza.

-... Verás, quería darte el dibujo para despedirme de ti. Porque he estado esperando a que volvieras por mucho tiempo y solo esta mañana me he dado cuenta de lo que me pasaba....

-Calla. –Dijo Elena, mientras le ponía dos dedos sobre la boca.

Estaban el uno sentado junto al otro. Ella supo que era el momento. Se acercó tímidamente a él, como una mariposa soñolienta. Sus labios se fueron acercando poco a poco. Y le besó. Le dio su primer beso.
Se besaron por minutos, aunque a ellos les pareció una eternidad. Alberto tenía la mente en blanco. En este primer beso de amor. Aquel que serviría de medida para todos los demás. Los ojos cerrados. Silencio, no les molestéis cantaban los pájaros, cuando dos niños se están dando su primer beso de amor no deben de ser molestados. El viento se detuvo y las hojas dejaron su vaivén marinero, sin embargo la rama parecía mecerlos en un suave viaje. Se encontraron caminando sobre el cielo limpio, viajando en sus cabezas sin moverse de allí. Porque oían campanas en sus oídos y tenían la certeza de aquel momento irrepetible. Todo estaba concentrado entre los labios de ambos. Desde allí surgía una supernova de luz que los llevaba a otro lugar. Alberto había cumplido su sueño sin saber como o porqué, sin tener la certeza de cómo había conseguido llegar a ese ínfimo momento. Porque las mejoras cosas llegan así, sin que nosotros hagamos nada para remediarlo. Elena se sintió completa, porque él era la única persona que había echado de menos cuando estuvo en la clínica, aunque hubieran intentado borrárselo de la cabeza. Aunque casi hubieran conseguido hacerla olvidar a aquel niño que una vez la había pintado mirando las nubes, tumbada sobre un césped fresco que le hacía cosquillas sobre la espalda.

....

En la casa de Elena, alguien abrió la puerta y entro en la casa. Preguntó al aire pero no obtuvo respuesta. Se dirigió a la cocina y vio un bizcocho sobre la encimera, miró el reloj del horno, aunque ya sabía que hora era, había tardado una hora desde el trabajo hasta casa. Se asomó a la ventana esperando ver a su hija en la piscina, pero tampoco estaba allí. Sigilosamente, como si alguien la vigilara aunque la casa estaba vacía, se acerco al cuarto de baño de su hija y busco la medicación. Sabía que aquello estaba mal, pero aunque no respetara la intimidad de su hija, se convencía diciéndose que era por el bien de ella. Contó las pastillas y observó que había las mismas que la noche anterior. Entonces empezó a preocuparse...

Amazing

Hola a tod@s!

Vereís, llevo dos días escuchando esta canción sin parar porque me encanta... desde que la escuche la primera vez, no he parado.

En algun lugar leí que era como el Fran Perea americano... no sé, la verdad que tienen que ver pero bueno, a mi en cualquier caso se me parece la voz a la de Jakob Dylan, el de Wallflowers e hijo de Dylan. Aqui os dejo la letra para que la leais y sin que sirva de precedente, la traducción de Google un poco revisada por mi...

"You paint a picture on the wall
‘Cause you got a lot to tell me
But you don’t think you can say it better
Oh baby

You know how many times I can’t recall
I’m sure they made your point
But I just can’t seem to remember
Yeah

And I know you got the feelin’
And I can’t say I’m agreein’
With your topic of conversation

So just listen to the reasons
And the hints that I’ve been givin’
To the thoughts of our imagination

So come on let me sing
I said Baby you’re amazing
I want to let you see

You were everything and more to me
I will let you be
I will I will

‘Cause I saw you walkin’ down the hall
And I had a lot to tell you
But I didn’t think you could say it better
Oh baby

You’re good at makin’ me feel so small
And I know you made your point
But I just don’t want to remember yeah

And I know you got the feelin’
And I can’t say I’m agreein’
With your topic of conversation

So just listen to the reasons
And the hints that I’ve been givin’
To the thoughts of our imagination

So come on let me sing
I said Baby you’re amazing
I want to let you see

You were everything and more to me
I will let you be
I will I will

‘Cause I’m dancin’ around
And you will complain
I’m takin’ my time
To make sure you stay
I would give my life to make it okay
Yeah

So come on let me sing

I said Baby you’re amazing
I want to let you see

You were everything and more to me
I will let you be
I will I will

I said Baby you’re amazing
I want to let you see

You were everything and more to me
I will let you be
I will I will

‘Cause I will I will"

Y ahora la traducción:

"Tu pintas un cuadro en la pared
Porque tienes mucho que decirme
Pero no piensas que puedas decirlo mejor
Oh, baby

Tu sabes cuántas veces yo no puedo recordar
Estoy seguro que hicieron tu punto
Pero yo solo no puedo recordar


Y sé que consiguiste el sentimiento
Y no puedo estar de acuerdo
Con tus tópicos para conversar

Entonces solo escucha las razones
Y las pistas que te he ido dando
A los pensamientos de nuestra imaginación

Entonces, vamos dejame cantar
Dije Baby, tu eres maravillosa
Quiero dejarte ver

Tu eras todo y más a mí
Te dejaré ser
Lo haré, lo haré

Porque te vi bajando hasta el hall
Y tenía mucho decirte
Pero no pienso que tu pudieras decirlo mejor
Oh, baby

Tu eras buena en hacerme sentir pequeño
Y sé que hiciste tu punto
Pero ya no quiero recordar, si

Y sé que consiguiste el sentimiento
Y no puedo estar de acuerdo
Con tus tópicos para conversar

Entonces solo escucha las razones
Y las pistas que te he ido dando
A los pensamientos de nuestra imaginación

Entonces, vamos dejame cantar
Dije Baby, tu eres maravillosa
Quiero dejarte ver

Tu eras todo y más a mí
Te dejaré ser
Lo haré, lo haré

Porque te vi bajando hasta el hall
Y tenía mucho decirte
Pero no pienso que tu pudieras decirlo mejor
Oh, baby

Porque estoy bailando alrededor
Y tu te quejarás
Me estoy tomando mi tiempo
Para asegurarme que te quedas
Daría mi vida para hacerlo bien


Entonces vamos, dejame cantar.

Y sé que consiguiste el sentimiento
Y no puedo estar de acuerdo
Con tus tópicos para conversar

Entonces solo escucha las razones
Y las pistas que te he ido dando
A los pensamientos de nuestra imaginación

Entonces, vamos dejame cantar
Dije Baby, tu eres maravillosa
Quiero dejarte ver

Tu eras todo y más a mí
Te dejaré ser
Lo haré, lo haré

Porque te vi bajando hasta el hall
Y tenía mucho decirte
Pero no pienso que tu pudieras decirlo mejor
Oh, baby"

Espero que os guste,... si tuviera más tiempo haría una traducción mejor, porque esta es un poco basura... pero me tengo que marchar.

Un Saludo, niños y niñas.

Carlos.