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CruceDeCaminos

Hoy, hace un Año (2ª Parte)

La mañana siguiente, hoy hace un año, no recuerdo a que hora me levante, ni que es lo que hice en aquellas horas extrañas. Supongo que estaba en casa con mi madre y que veía las noticias, buscaba información por internet, comentaba con algunos a través del Messenger.


Pero los recuerdos no son nada concretos, solo vagos, supongo que porque el dolor desplaza al resto de sentimientos y todo lo que haces te importa poco,...


A la hora de la comida, supongo que discutimos en la mesa sobre lo que estaba sucediendo. Ninguno somos del PP en casa, así que la discusión no era más que una sucesión de pruebas dadas unos a otros de nuestras desconfianzas hacía lo que dijera el Gobierno, hacia lo que dijera Acebes en sus comparecencias reafirmativas y acusativas.


Creo recordar que aquel día mi hermana trajo el periódico y leí un artículo de Antonio Muñoz Molina, que me resulto chocante, y ciertamente muy poco contenido en su ira. El artículo debía de haber pretendido ser, por parte del periódico, en algo parecido a lo que el autor había escrito para el Ataque a las Torres Gemelas, pero era otra cosa completamente distinta, hablaba de nosotros, de nuestros muertos y eso lo cambia todo. Apostaba por ETA, como casi todos en las primeras horas, pero me parecía muy poco meditado, muy encolerizado por lo sucedido. Recuerdo haber pensado, que si un intelectual como él, era capáz de perder de esa manera los "papeles" en un artículo, entonces todos teníamos el derecho a perderlos.


Por la tarde, era la manifestación. Después de comer hablé con mis amigos, la mayoría no sabían que estaba todavía en Madrid cuando sucedieron los atentados. Pensaban que había vuelto el miercoles por la noche. A todos les contaba mi historía y escuchaban callados, atentos... Ellos no lo saben, o nunca se lo he dicho, pero muchos de ellos me ayudaron mucho simplemente estando a mi lado, acompañandome esa tarde, yendo a tomar un café.


La mayoría quedamos para ir a la pequeña concentración-manifestación que se iba a hacer esa tarde en San Pedro. Antes, fuí a la sede local del PSOE. No a recibir ordenes, ni a recibir las consignas para la manifestación,... una amiga de mi madre, a la que estimo enormemente, me pidió el favor unas semanas antes de ser interventor en una mesa electoral del pueblo. Yo acepté, no tengo porque negar mis simpatías con este partido. Fuí a la sede y recogí la carpeta con la información que me hacía falta. Hablé con esta mujer un rato, ella ya sabía que había estado en Madrid la mañana anterior, me preguntó como estaba y un par de cosas más y me marché, la manifestación no tardaría en empezar. En sus ojos, como en los de todos, estaba el desanimo, no la oportunidad. Al salir, en la pequeña radio que llevaba, dieron las primeras noticias del comunicado Árabe del periódico Londinense.


La manifestación consistió en una concentración en la plaza del pueblo, unos minutos de silencio, la lectura de un comunicado y algunos gritos. A alguien se le "escapó" un: Pena de Muerte para los Etarras... la gente lo cayó instantáneamente. Nunca antes, me había sentido tan orgulloso de esta gente con la que convivo todos los días.


Luego, parte de la gente se fue manifestando por las calles, precedidos de un "lider local" del PP con un megáfono que gritaba "Con la Constitución", "Por las Víctimas" y algunas cosas más... para mi aquello había terminado. Mis amigos y yo, sin decirlo, no comulgabamos con aquello. Ya sabíamos que la constitución había dejado de pintar mucho allí, ninguno teníamos la sospecha de ETA ya.


Cuando llegué a casa, estuve viendo la manifestación en la Televisión. Era impresionante, y si solo un rato antes me había sentido orgulloso de vivir en San Pedro, ahora me sentía orgulloso de haber nacido en Madrid. Toda esa gente, hablaba con mi familia de allí y casí todos habían ido o habían intentando llegar a la Manifestación. Por los gritos que se escucharon, por aquellos: ¿Quien ha sido?, supe que no solo mis amigos y yo, ya sabíamos que ETA tenía poco que ver con aquello.


Pero lo que más se escuchó fué: ¡En ese Tren ibamos Todos!


Y eso me inspiró anoche, al recordarlo, estás palabras, que cierran esta segunda parte:

Todos ibamos en ese Tren,
decíamos.
Aún lo decimos,
aunque sea solo simbólico.


Si hubieramos ido todos,
jamás se hubieran atrevido...
Nuestra fuerza hubiera acabado,
habría evitado las bombas.
Pero no ibamos,
y tenemos llagas en el alma.


Heridas que se abren,
que se abriran cada año.
Como se abrió el infierno aquel día,
y porqué ese infierno vuelve.
Nos recordará ya siempre,
como nos rompió ese once de marzo.


Si hubieramos estado en ese tren,
quizás,
habríamos tocado un Cartel Rojo,
indicando "El Pozo".
O nos habríamos besado,
como una pareja de rumanos.


Pero no,
no ibamos, aunque lo recordemos,
y esa es nuestra fuerza,
el recuerdo.
Un recuerdo sin miedo,
para una vida sin miedo.
Vosotros ibaís en ese tren sin miedo
y nosotros nos montamos
a su recuerdo sin el.


Porque vosotros también hubierais querido
estar en ese tren, sin morir,
y hubierais dicho estas palabras...
pero si,
tan solo si:
"Todos vamos sin miedo,
todos vamos en ese tren".
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